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La Fábrica de Sueños

✺ Cómo formamos

¿Funciona formar a jóvenes para el trabajo? Lo que dice la evidencia dominicana

República Dominicana tiene uno de los programas de formación juvenil mejor estudiados del mundo. Sus resultados, seis años después, explican por qué nuestro programa tiene la forma que tiene.

Un experimento de quince años

República Dominicana tiene uno de los programas de formación juvenil mejor estudiados del mundo, y casi nadie lo sabe.

Juventud y Empleo, del Ministerio de Trabajo con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, ofrecía a jóvenes de 16 a 29 años de barrios pobres, fuera de la escuela, 150 horas de formación técnica en un oficio, 75 horas de habilidades para la vida y una pasantía de tres meses en una empresa privada.

Lo inusual no fue el programa sino cómo se evaluó. Como había más solicitantes que cupos, la plaza se sorteó. Eso permitió comparar durante años a quienes entraron con quienes, siendo iguales en todo lo demás, se quedaron fuera. Es el mismo método con el que se prueban los medicamentos, y en formación juvenil se había usado muy pocas veces fuera de Estados Unidos.

Lo que encontraron

Los primeros resultados, entre 10 y 14 meses después de graduarse, fueron modestos: poca diferencia en la probabilidad de tener empleo, y un ingreso algo mayor entre quienes trabajaban.

Con más años y otra promoción, el cuadro cambió.

+17% de empleo formal en hombres

  • Los participantes tenían más probabilidad de un empleo con seguro médico. Los ingresos mensuales de quienes trabajaban subieron 7%.

45% menos embarazo adolescente

  • Cinco puntos porcentuales menos entre las participantes de 16 a 19 años. Los autores lo atribuyen a un cambio en las expectativas sobre el propio futuro.

Mejores habilidades socioemocionales

  • Liderazgo, resolución de conflictos y organización personal, medidas con escalas estandarizadas.

Seis años después, el efecto crecía

  • Los hombres formados tenían 8 puntos (26%) más de probabilidad de un empleo con seguro médico. En Santo Domingo, las mujeres ganaban 25% más que el grupo de comparación.

Lo que el programa no hizo fue crear empleo donde no lo había. En un país con baja desocupación y mucha informalidad, la formación no aumentó cuánta gente trabajaba. Cambió la calidad del trabajo: de informal a formal, de precario a estable. Y los efectos fueron mayores donde había demanda real de las habilidades enseñadas.

Fuente: Card, Ibarrarán, Regalia, Rosas-Shady y Soares, Journal of Labor Economics, 2011; Ibarrarán, Ripani, Taboada, Villa y García, IZA Journal of Labor & Development, 2014; Ibarrarán, Kluve, Ripani y Rosas-Shady, ILR Review, 2019.

Lo que dice el resto del mundo

Un equipo de investigadores de la OIT y el Banco Mundial revisó en 2019 las 113 evaluaciones de impacto de programas de empleo juvenil disponibles en el mundo. Tres conclusiones.

El efecto promedio es pequeño

  • Solo un tercio de los 3,105 resultados medidos fue positivo y significativo. Formar no es magia.

Funciona mejor en países como el nuestro

  • Los programas rinden más en países de ingreso medio y bajo que en los ricos.

El diseño importa más que el tipo de programa

  • Los que combinan varios servicios, seleccionan bien a quién atienden y hacen seguimiento individual son los que funcionan.

Fuente: Kluve, Puerto, Robalino, Romero, Rother, Stöterau, Weidenkaff y Witte, Do youth employment programs improve labor market outcomes? A quantitative review, World Development, 2019.

Lo que aprendimos de todo esto

No inventamos el programa desde cero. Cada decisión responde a algo que la evidencia ya había mostrado.

Formar donde hay demanda

  • Las Terrenas tiene un sector que contrata todo el año. Enseñamos nueve oficios que las empresas del pueblo necesitan hoy.

Habilidades blandas como fase, no como charla

  • Juventud y Empleo dedicaba un tercio de sus horas de aula a habilidades para la vida, y ahí estuvo su efecto más duradero. Nosotros les dedicamos una fase completa.

La empresa es el aula

  • Tres días por semana en una empresa socia desde la semana cinco. La pasantía es donde la formación se vuelve experiencia comprobable.

Seguimiento individual

  • Grupos de máximo 12, sesiones individuales sobre el proyecto de vida y acompañamiento seis meses después de graduarse.

Medir y publicar

  • Metas explícitas por promoción: 90% de graduación, 90% de inserción laboral, 95% con plaza de trabajo-estudio. Si no llegamos, lo diremos.

La evidencia también nos deja una advertencia. Un curso no cambia el mercado laboral de un pueblo. Lo que cambia es la posición de cada joven dentro de ese mercado: de la puerta de afuera a la de adentro. Es exactamente eso lo que medimos.